Que la tierra tiene sus propios códigos es algo que cualquier aficionado al tenis sabe de sobra. Hoy, en Monte Carlo se ha podido comprobar una vez más. En la mayor sorpresa del año, Jiri Vesely ha derrotado 6-4 2-6 6-4 a Novak Djokovic -que no jugaba sobre arcilla desde la pasaba edición de Roland Garros- haciendo valor de los cuatro partidos de tierra que el checo disputó la semana pasada en Marrakech.

Djokovic empezó el partido como suele hacerlo en sus últimos debuts: frío, un tanto errático y pagando el peaje de su falta de adaptación a la tierra. Muchos errores no forzados y un ritmo moderado en el que Vesely se sentía como pez en el agua. La derecha del número uno no incomodaba en nada al checo que, sin complejos ni nada que perder, jugó agresivo desde el primer minuto, sobre todo con su revés.

Vesely ganaba sus juegos de servicio sin ningún problema -Djokovic ganó solo 2 de 22 puntos al resto en la primera manga- y fue cogiendo cada vez más confianza cuando llegaba su turno al resto. Amagó en el quinto juego y en el séptimo rompió. 6-4

El segundo set comenzó con la misma tónica aunque todo el mundo en el Country Club parecía convencido de que la reacción del serbio llegaría tarde o temprano. Djokovic no estaba jugando bien y acusaba en demasía el cambio de superficie, pero su nombre pesa tanto y su oficio es tan grande que nadie dudaba de que Vesely tendría que conformarse con hacer el papel de Fratangelo.

Las sensaciones se confirmaron mediado el set. Djokovic seguía sin acelerar el ritmo, pero limitaba los errores y eso parecía ser suficiente para dar la vuelta al partido. Dos breaks, en los juegos sexto y octavo, sirvieron para facturar la manga con un 6-2 que parecía sellar el destino del partido.

Pero en tenis no siempre es suficiente con no fallar, aunque te llames Novak Djokovic. El serbio salió en la tercera manga a esperar que su rival se deshiciera como un azucarillo. Un plan que quizá le ha podido salir bien muchas veces en los últimos tiempos, pero con el que hoy Vesely simplemente no estaba conforme. El checo volvió a su patrón agresivo y sorprendió de nuevo al número uno en el primer juego. Un break que ya no estaba en el guión.

Djokovic restableció la igualdad inmediatamente. Más por los errores del checo que por aciertos propios. Vesely rehusó rematar una bola que parecía franca y la derecha se fue más allá de la línea. Djokovic aprovechó a continuación la bola de break. No volvería a disponer de otra en el resto del choque.

Vesely, lejos de desanimarse, volvió a romper en el tercer juego. Había tiempo de sobra para remontar, pero Djokovic no aceleró el ritmo, no presionó a Vesely ni arriesgó en sus tiros. El partido fue consumiéndose lentamente sin que el rey del tenis mundial diera un puñetazo en la mesa.  Apenas intentó un juego de dejadas en el que el checo, muy atento y rápido, casi siempre salía vencedor. Los nervios, si existieron, no se tradujeron en forma de errores y finalmente Djokovic entregó, casi plácidamente, el partido.

Hacía casi seis años que Djokovic no perdía con un jugador fuera del top-50. Xavier Malisse fue el último que lo consiguió en Queen’s 2010. El serbio no perdía en su primer compromiso de un Masters 1000 desde que cayó ante Dimitrov en segunda ronda de Madrid 2013. Por contra, Vesely inaugura su casillero ante los top-10 -había perdido sus ocho partidos anteriores – con nada menos que una victoria ante el número uno del mundo. Y de paso logra su primera clasificación para octavos de final de un Masters 1000. La risa va por barrios.

Sorpresa, y de las gordas, en Monte Carlo. La victoria de Jiri Vesely no solo nos demuestra que el tenis sobre tierra tiene exigencias muy particulares, como el otro día comentaba en su blog Alex Corretja. También nos recuerda a todos algo que a veces olvidamos. Y es que nadie es invencible.

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