Una de las mayores polémicas de este año 2015 es la que ha enfrentado a Guillermo Vilas con la ATP a resultas de un estudio, elaborado por el periodista e investigador argentino Eduardo Puppo en conjunto con el matemático rumano Marian Ciulpan, según el cual el legendario campeón argentino hubiera sido número uno del mundo durante algunas semanas en 1975 y en 1976.

El caso se basa en que la ATP no publicó listas de ránking durante períodos prolongados de tiempo entre la segunda mitad del año 1975 y la primera mitad del año 1976. Dicha investigación –que, según sus autores surge de una iniciativa privada y no fue solicitada por Vilas– afirma que en 18 de esas semanas sin listas publicadas, Vilas alcanzó técnicamente el número 1, tanto en 1975 como en 1976. Es decir, no discute las peculiares reglas del ránking de aquellos años. Lo que reclama es que se reconstruyan, con los criterios de la época, las listas que faltan.

Y ciertamente, a tenor de la respuesta de la ATP, el análisis de los investigadores es rigurosamente exacto. Porque la ATP ha rechazado la petición argentina, no basándose en la incorrección de ésta, sino alegando motivos de «inconveniencia». «Es imposible reescribir la historia», declaró el pasado Mayo Chris Kermode, presidente de la ATP, que aduce que los ránkings publicados son correctos y que tampoco quiere hablar de ránkings perdidos: «simplemente, los ránkings no se publicaban semanalmente en esa época», añadió el británico.

En thetennisbase creemos que la ATP se equivoca en este asunto. Es perfectamente entendible que en 1975 no se publicaran listas semanales, no porque no fuera deseable, sino porque los medios informáticos no eran, ni de lejos, los de ahora. Desde ese punto de vista, el argumento de Kermode se ajusta a la verdad solo de manera formal. En realidad, no había ninguna regla escrita sobre la periodicidad de los ránkings, como demuestra el hecho de que durante los primeros años de funcionamiento del ránking ATP las listas se publicaban con periodicidad variable e irregular, a veces más, a veces menos, lo que habla bien a las claras de que la elaboración de las listas no solo no seguía una pauta fija, sino que esto dependía de aspectos puramente internos de recursos y organización, y no de criterios deportivos.

Tampoco parece muy sólido el argumento de «reescribir la historia». ¿Quiere decir el señor Kermode que si mañana aparecieran documentos, restos o pruebas que afectaran nuestra comprensión de la Historia deberíamos descartarlos para no cambiar nada? ¿Si apareciera enterrada una pirámide con la momia de un faraón desconocido tendríamos que hacer caso omiso de tal revelación? Esta premisa es la que, para perplejidad de cronistas e historiadores, parece postular el señor Kermode

Y finalmente uno puede preguntarse cómo es posible que un grupo de aficionados, como, por ejemplo, el equipo de tennisbase pueda elaborar un sistema de ránking bajo un modelo matemático único desde 1877 (los ránkings TB) mientras que la ATP, con todos sus medios y poder, parezcan incapaces de reconstruir unas cuantas listas de los años 70 y 80, que tanto aportarían a los seguidores del tenis. Es comprensible que la ATP priorice la gestión del enorme negocio que tiene entre manos, pero sería deseable que también prestara la debida atención a la bella historia de este deporte. Al fin y al cabo, el brillante presente del tenis también se sustenta en el legado que tantos jugadores han forjado y que tantos aficionados hicieron con sus hazañas.

El caso es que Vilas, por el momento, sigue sin ser reconocido como número uno oficial. No tiene suerte el legendario tenista argentino  con los ránkings. Si en 1975 se le escurrió la distinción, a pesar de haberla conquistado técnicamente, en 1977 también se le escapó a pesar de haber completado una campaña que le corona como clarísimo número uno «moral» del circuito.

Sobre 1977, se hace imprescindible recordar las declaraciones de Ion Tiriac al respecto, cuando calificó el ránking de 1977 «como la cosa más injusta que hay en el tenis». Nada más y nada menos.

Y no le faltó razón. El argentino ejecutó una temporada para la que cualquier calificativo se queda corto. Mejor que hablen los datos:

– 134 victorias oficiales (137 según el estudio Puppo-Ciulpan), récord absoluto de victorias ATP en una misma temporada, 15 más que la siguiente marca de Ilie Nastase en 1973

https://www.thetennisbase.com/?enlace=records&id=YWFJQMEBTX

-16 títulos, récord de títulos ATP en una temporada, por encima de Ilie Nastase, Jimmy Connors e Ivan Lendl

https://www.thetennisbase.com/?enlace=records&id=JFLRYXDCEO

– 22 finales, también record absoluto ATP de finales en una temporada

https://www.thetennisbase.com/?enlace=records&id=MMLKDAWFBE

Ganador de Roland Garros, el US Open, finalista en Australia y un balance de seis victorias, sin derrotas, en individuales de Copa Davis. Una temporada de ensueño

https://www.thetennisbase.com/?enlace=playern&player_input_enc=VILAS%2C+GUILLERMO&player_input=&sub=3&idjugador=59970&year=1977&surface=&tipo_de_torneo=CD&ronda=&oposition=&tm_category=#aSubmenu

Sin embargo, para desgracia de Vilas, los ránkings en esa época, aún inmaduros y lejos de la eficacia y coherencia de los actuales, no se basaban en la suma de puntos, sino en el promedio de puntos por torneo. Connors, que ni siquiera hizo una de sus mejores temporadas, disputó menos torneos y consiguió finalmente un mejor promedio, a pesar de que no pudo levantar ningún título de Grand Slam. Los resultados de «Jimbo» fueron notablemente inferiores a los de Vilas. Con cualquier sistema de puntos, aún introduciendo las restricciones que se quieran de número de torneos válidos para ránking, el argentino hubiera sido número uno del mundo. Por supuesto, el ránking TB le da el liderato mundial, con amplia ventaja sobre Connors, quien, a su vez, supera por muy estrecho margen a Bjorn Borg.

https://www.thetennisbase.com/?enlace=rankings&accion=single&lista=1557&apartado=tm&fecha=09-01-1978

De cualquier manera, aquí si se trata solo de un logro moral. Buenos o malos, los ránking eran los que eran. No siempre el mejor es el número uno del ránking, una circunstancia que se ha producido en el tenis y en otros deportes.

Diferente es el caso de 1975 donde la terca posición de la ATP impide enriquecer su historia y hacer justicia con uno de sus más grandes campeones. Desde luego, en thetennisbase consideramos a Vilas un número uno con todas las de la ley,  y por supuesto, no está en nuestra intención reescribir la historia. Solo pretendemos ayudar a desvelarla.

Gabriel Garcia / www.thetennisbase.com

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