La primera sensación cuando empieza la temporada de tierra es la idea de la paciencia, especialmente para los que hemos nacido en esta superficie. Sentimos que llegamos a nuestra casa, y te vienen todos los recuerdos de niño. A partir de ahí, sientes que tus sensaciones y posibilidades van a aumentar respecto a tus rivales, sobre todo hoy en día cuando en el circuito el 70 por ciento de los torneos se disputan sobre pista rápida.

Los sacadores no son tan letales, los golpes planos no nos duelen tanto. Los jugadores que te restan encima de la línea te dan menos miedo, te presionan menos. Y tu sientes que con un buen porcentaje de servicios, con un muy buen juego de piernas, con una muy buena derecha con parábola, con mas curva, no tan recta como en otras superficies, y sobre todo con muy buen físico, y por encima de todo con muy buena cabeza, notas que muchos partidos los vas a ganar por constancia y entrega. Podríamos decir que es por saber sufrir más que tus oponentes.

En tierra, no solo sirve atacar, hay que saber defender, hay que saber patinar, y hay que saber entender que la paciencia será la mayor virtud durante estos próximos dos meses. Muy pocos partidos los vas a resolver por la vía rápida y aunque el resultado pueda ser de 6-2 y 6-2, eso significa como mínimo una hora y 40 minutos de partido. Tienes mucho más margen para restar, y puedes colocarte dos o tres metros alejado de la línea de fondo y esperar más la bola. Necesitas trabajar el punto cinco, seis siete y hasta ocho golpes mínimo. Y eso, con nuestra mentalidad y filosofía tenística nos hace muy temibles a los especialistas, sobre todo a los españoles.

A partir de ahí, creo que Novak Djokovic, a día de hoy es el hombre a batir. Incluso que Rafa sigue teniendo opciones de ganar en cada torneo de tierra que entra. Y en Roland Garros a cinco sets, hay muy poca gente que pueda derrotarlo.
Aunque el serbio no juega el prototipo de juego español de toda la vida, es el que mejor se ha sabido adaptar a todo tipo de superficies, especialmente en tierra donde mueve muy bien la mano en la derecha, se defiende muy bien en el revés y también se anticipa. Además utiliza un golpe muy importante para mi en tierra, que es la dejada para sacar a los rivales de la línea de fondo, y de su zona de confort. Varia en general muy bien sus golpes.

Tu sensación en tierra es de sufrimiento constante aunque ganes, porque los partidos son muy duros hasta el final. En muchos de los torneos puede hacer mucho calor, y los calcetines negros o marrones, y las camisetas manchadas en tu espalda con el polvo que se genera en el saque al levantar los pies, son los símbolos del auténtico guerrero de la tierra batida.

Recuerdo haber ganado muchos partidos en tierra, y sentir escalofríos de sufrimiento y de inquietud física, y de pensar que no podía más. Y de observar a tu rival y verlo peor que tú. Y aguantar esos minutos extras, y a partir de ahí todo se convierte en más sencillo. Hay un momento que crees que no puedes, pero si lo superas, si rompes esa barrera psicológica tan importante, puedes ganar partidos increíbles. Todas esas horas de físico y entrenamiento en pretemporada cobran todavía más importancia, si cabe, en esta época.

Los partidos los ganas en la pista, pero la preparación en el vestuario es fundamental para ganar. Cuando tu entrenador te mira a los ojos antes de entrar al partido es importante que sepa transmitirte la dureza de lo que te vas a encontrar, pero sobre todo que estés preparado a lo que te vas a enfrentar, a un dura temporada que acaba de comenzar.

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